Los días 05 y 06 de junio de 2009 se produjeron
en la zona de Bagua, Amazonas enfrentamientos
entre fuerzas policiales y grupos de pobladores
nativos. El lamentable resultado fue de treinta
y tres personas fallecidas - 24 policías y 9
pobladores civiles – según cifras oficiales. Del
mismo modo, resultaron heridas 155 personas, de
las cuales sólo 12 se mantienen hospitalizadas.
Ninguna institución del Estado, la Policía
Nacional, la Fiscalía o la Defensoría del
Pueblo, ni instituciones como la Cruz Roja
tienen información de que existan más víctimas
civiles. El Gobierno peruano lamenta
profundamente las muertes de policías y civiles
y espera que la situación vuelva a la
normalidad, habiendo quedado profundamente
consternado por el hecho que varios policías
fueron torturados y brutalmente asesinados.
Las diversas instituciones encargadas de
administrar justicia y aplicar la ley con
autonomía, el Ministerio Público, los Defensores
de Oficio, la Defensoría del Pueblo, realizan
todos los esfuerzos necesarios para esclarecer
estos lamentables sucesos, dentro del marco que
corresponde a una democracia y a un estado de
derecho. En esa línea, el Gobierno ha ejercido
las atribuciones que le reconoce la
Constitución, respetando los derechos
fundamentales de todos los ciudadanos, sin
ningún tipo de distinción y proporcionándoles la
asistencia legal y la supervisión de las
autoridades competentes. Y en el proceso
judicial correspondiente, las personas
implicadas continuarán gozando de todas las
garantías inherentes al debido proceso.
La comunidad internacional está contribuyendo
con este esfuerzo. Por ejemplo, el Comité
Internacional de la Cruz Roja (CICR) está
presente en el terreno y tiene la autorización
irrestricta para realizar su labor humanitaria,
la cual el Gobierno alienta a proseguir.
El objetivo del gobierno es evitar la
destrucción que vienen perpetrando contra el
bosque amazónico los mineros informales que
contaminan con mercurio los ríos, los
sembradores ilegales de coca y quienes practican
la tala ilegal y el contrabando de madera. Ellos
han deforestado y destruido más de 10 millones
de hectáreas en los últimos años.
Para defender este patrimonio ecológico de la
humanidad, reforestar las áreas destruidas y
establecer el orden, el gobierno impulsó una
legislación moderna que respeta la
intangibilidad de 12 millones de hectáreas de
propiedad de los 320,000 nativos de las etnias
amazónicas y de los otros 15 millones de
hectáreas de santuarios naturales. Pero
movimientos políticos extremistas difundieron
entre los nativos que se les arrebatarían las
tierras y ello motivó la toma de carreteras y de
plantas productivas. Obligada por la ley, la
policía procedió a desbloquear las vías siendo
agredida con armas de fuego que causaron 24
víctimas y ante lo cual debió responder. No hubo
pues la mortandad civil que medios
sensacionalistas han difundido, como lo
demuestra la proporción de víctimas.
Cabe señalar que, con el propósito de buscar
una solución a las causas de esta situación, las
fuerzas políticas del país han acordado
suspender la aplicación de los Decretos
Legislativos 1090 y 1064, y crear el Grupo
Nacional de Coordinación para el Desarrollo de
los Pueblos Amazónicos – conformado por miembros
del Ejecutivo, Presidentes de los Gobiernos
Regionales de la Amazonía y representantes de
los pueblos indígenas - que estará a cargo de la
formulación de un Plan Integral de desarrollo
sostenible para dichos pueblos, en los ámbitos
de educación, salud, titulación, formalización
de tierras y demás medidas necesarias.
El Gobierno peruano reitera su firme
compromiso con la democracia, la promoción y
protección de los derechos humanos y con el
estado de derecho y su permanente voluntad de
diálogo con todos los sectores involucrados en
esta delicada problemática y su voluntad de
evitar la destrucción de la amazonía, cumpliendo
su compromiso con las propias etnias nativas y
con el futuro de la humanidad.
Lima, 11 de junio de 2009.